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Síntomas


La enfermedad se manifiesta de forma sutil, siendo los familiares y compañeros de trabajo los que observan un aumento de conductas extrañas, cambios bruscos de humor, olvidos, apatía... varios síntomas que incluso pueden parecer una depresión. El enfermo puede apreciar que le pasa "algo" y y tiene tendencia a disimular o a minimizar sus síntomas, lo cuál puede retrasar el momento de consulta al médico y el posterior diagnóstico.

La EA afecta a cada persona de diferente manera. Su impacto depende, en gran parte, de cómo era la persona antes de la enfermedad, su personalidad, condición física o estilo de vida.

No todas las personas con EA mostrarán todos estos síntomas, ya que varían de un individuo a otro.

La Enfermedad de Alzheimer se manifiesta con:

1. Disminución de la memoria reciente que afecta el desempeño en el trabajo. Es normal olvidar temporalmente un número de teléfono, pagar una cuenta o el nombre de un compañero de trabajo; si estos olvidos son lo suficientemente frecuentes y definitivos (no se logra recuperar la información perdida) como para interferir con el trabajo diario (dentro o fuera de casa) y , además, la persona es muy reiterativa en solicitar la misma información, es recomendable acudir al médico para una valoración más detallada.

2. Dificultades en el desempeño de tareas habituales. La distracción y la falta de concentración con frecuencia hacen que las personas olviden cosas, como dejar un pastel en el horno, preparar la comida o alguna otra tarea familiar; si esta tarea es olvidada, ya sea porque no la ha realizado o ha olvidado que la ha realizado, la persona debe acudir al médico para una valoración más detallada.

3. Problemas del lenguaje. Tener dificultades en encontrar una palabra ("la palabra exacta"), pero conservando la estructura de la oración, es algo que ocasionalmente le pasa a todas las personas; si esto es más frecuente de lo habitual, o si la palabra es sustituida inadecuadamente, junto a la pérdida de la estructura de la oración haciéndola incomprensible, la persona debe acudir al médico para una valoración más detallada.

4. Desorientación en tiempo y lugar. Perderse en un lugar conocido o no saber el día de la semana es algo que puede suceder ocasionalmente, especialmente cuando se está muy distraído (en estos casos la persona suele buscar puntos de referencia o preguntar rápidamente a alguien sobre su situación); no obstante, si ocurre que la persona se pierde en su propia calle, no sabe dónde está, cómo llegó allí o cómo puede regresar a su casa (quedándose perplejo si saber que hacer), deberá acudir al médico para una valoración más detallada.

5. Pobre o disminuida capacidad de juicio. Alteración frecuente de la capacidad del juicio y de discernir fácilmente entre lo correcto y lo incorrecto. Ocasionalmente puede suceder que una persona este realizando una actividad tan intensamente y tan concentrada que olvide temporalmente, por ejemplo, que su hijos pequeños o nietos (que están a su cuidado) se están bañando. Si la persona además de olvidar esta actividad que están realizando los niños, olvida que están a su cuidado y se marcha del lugar, la persona debe acudir al médico para una valoración más detallada.

6. Problemas con el pensamiento abstracto. Cualquier tipo de actividad de la vida diaria que involucre directa o indirectamente operaciones matemáticas, por ejemplo, manejar la chequera o realizar un balance de las cuentas domiciliarias, puede ocasionalmente generar errores de cálculo o manejo, si bien estos suelen ser descubiertos más tarde o más temprano. Si esto sucede asociado a la pérdida del significado de los números, de las operaciones o del sentido de realizar el manejo, la persona debe acudir al médico para una valoración más detallada.

7. Extraviar las cosas. Que se extravíen "cosas" es algo tan normal como encontrarlas; la persona generalmente reconstruye los hechos hasta lograr encontrar las cosas, o bien, puede dejarlo para más tarde. Si las "cosas" extraviadas son encontradas en lugares inapropiados (p.ej., las llaves del coche en el congelador, los zapatos en el tarro de las galletas) o la persona no logra recordar los hechos, el lugar donde las guardó o el haberlas guardado, deberá acudir al médico para una valoración más detallada.

8. Cambios en el estado de ánimo o en el comportamiento. Los cambios de humor (entre tristeza y alegría) suelen ser normales mientras estos no sean muy intensos ni duraderos ni afecten el funcionamiento diario de las personas ("todos tenemos días buenos y días malos"). Si estos cambios son bruscos, sin razón aparente y afectan el funcionamiento diario, la persona debe acudir al médico para una valoración más detallada.

9. Cambios en la personalidad. La personalidad es algo que permanece más o menos constante a lo largo de los años, cambiando solo en las edades transicionales y afianzando los rasgos de la misma. Si los cambios en la persona son drásticos y persistentes (se torna suspicaz, agresivo, temeroso, desconfiado), es decir, como si se estuviera convirtiendo en "otra persona", deberá acudirse al médico para una valoración más detallada. Se siente limitado e inseguro. Retraimiento.

10. Disminución de la iniciativa. Puede acompañarse con una depresión o con síntomas depresivos y falta de motivación. Es normal aburrirse o cansarse de las actividades de la vida diaria (trabajo, negocios, obligaciones sociales, etc.), no obstante, esto suele ser pasajero y la persona recupera su iniciativa. La persona se vuelve progresivamente más pasiva, incluso abandonando sus actividades lúdicas, y necesitan de la guía y el empuje de otros constantemente.

Los síntomas o indicadores anatómicos y patológicos de la EA.

El cerebro de los pacientes con EA presentan unas características determinadas con respecto a otras demencias. El envejecimiento normal también produce cambios en el cerebro del anciano, veamos pues las diferencias observadas:



* EA se identifican importantes masa de placas seniles amiloides distribuidas a través de casi toda la corteza cerebral, en el envejecimiento no se observan, son únicas de la EA.
* EA se detectan gran cantidad de ovillos neurofibrilares, sobre todo en el hipocampo y en la corteza cerebral.
* En la EA se observa una importante reducción del peso cerebral (10-15% respecto a sujetos no dementes), en el envejecimiento normal la reducción del peso es de un 7%.
* EA se advierten atrofia de las zonas temporales, parietales y frontales y los ventrículos dilatados.